La publicidad ha muerto, ¡que viva la publicidad!

header_PublicidadMuertaSe dice que la mejor forma de rendir tributo a algo que ya no está aquí, es siguiendo adelante, pero manteniendo vivo el recuerdo de lo que un día fue importante. Considero que esto es lo que terminaremos haciendo con la vieja publicidad.

Nos enfrentamos actualmente a una era en la que cada vez es más común escuchar frases como que la publicidad, tal y como la aprendimos y la conocemos, está cada vez más al borde de la extinción, confirmando nosotros mismos que ya nadie quiere saber de anuncios y publicidad, ni siquiera nosotros.

Aceptémoslo, ya estamos todos cansados de la misma publicidad, las mismas competencias entre las mismas marcas y las mismas “soluciones” a los mismos problemas, saturando medios que ya no vemos, anuncios en los que hace mucho dejamos de creer… seguimos viviendo en un ciclo interminable en el que las marcas quieren insistir en decirnos por qué, cuándo, cómo y dónde (e incluso con quién) podemos/debemos utilizar sus productos… ya es momento de despedirse de ese viejo rey, con viejas reglas que se niega a gobernar a un pueblo nuevo que, hace mucho tiempo, le dio la espalda.

No lo niego, somos publicistas, diseñadores, comunicadores y sí, esto significa que vivimos de la publicidad, lo cual significa que de nosotros depende si vamos a morir con el viejo concepto que veníamos conociendo o si estaremos entre quienes den un paso adelante para celebrar la larga vida de una era publicitaria que aún no conocemos y que aún no sabemos si sobrevivirá a una era tan cambiante como la actual. Es una era que está en nuestras manos descubrir y construir y no, no será un trabajo fácil.

Fue interesante escuchar en una conferencia a la que asistí recientemente, cómo varios de los expositores mencionaron y predicaron una nueva era en la cual las marcas dejaron de tener el control y pasaron los consumidores a ser quienes asumen el mando y nos dicen qué quieren y cómo lo quieren… ¿les estamos escuchando? Mientras muchas empresas cubren sus oídos e insisten en gritar 24/7 los mismos beneficios debemos comprender y abrir los ojos a la nueva Era Digital que ya está sobre nosotros, más acelerada y cambiante que cualquier otra revolución en la historia. Estamos atrapados en una era en la que las grandes agencias y empresas deben sí o sí evolucionar a un nuevo paso demasiado acelerado y demandante, corriendo el riesgo de dejar de dar a sus clientes lo que quieren y que entonces ellos inicien su propia empresa en la que sí den lo que una vez esperaban de nosotros.

La mala noticia es que ya no basta con tener redes sociales y un sitio web responsive… se trata de lograr estar 100% conectados, al igual que nuestros clientes, pero sin que ellos lo noten (¿Suena complicado no?) Es como dar un paso adelante para olvidarnos casi por completo de los mismos anuncios que venían funcionando, pero recordando que ya nadie cree en ellos, que nos lleve a pensar más allá, actuando y tomando decisiones sobre el eje en que ahora debemos hacer llegar nuestro mensaje a personas con nombre, apellido, gustos, intereses y PODER. Ya basta de considerar al “target” como masas y porcentajes.

No olvidemos que la Revolución Digital se caracteriza por tener personas y objetos conectados todo el tiempo entre sí, con suficiente poder como para destruir y construir cualquier cosa en cualquier momento con una palabra, dando así mayor credibilidad que nunca a lo que se dice de nosotros, que a lo que nosotros decimos de nosotros mismos. Las apariencias dejaron de engañar, el exceso de tecnología sí llega a agotar y se busca un balance perfecto entre avances tecnológicos y el toque humano que les recuerde sutilmente que el centro de todo ya no es consumir, ya no es el producto… ahora el centro son las mismas personas.

Muchísimas empresas empiezan a morir en el intento por conectar con estos clientes 100% conectados, bajo la errónea idea de querer continuar con el mismo mensaje que hace años en todos los medios y en las redes sociales de popularidad ¡ya está de más decir que esto no funciona! por ello, tanto nosotros como marcas, como los clientes que confían en nuestro trabajo debemos alejarnos de la publicidad tradicional y acercarnos a la nueva era. Esta Revolución Digital ya existe y está en un permanente cambio, sin embargo muchos sí van saliendo a flote y gracias a ellos se pueden hoy en día recopilar algunos consejos de expertos, conferencias, publicaciones y artículos sobre la reinvención de la publicidad, los cuales deseo compartir con ustedes esperando les sean de tanta utilidad y motivación como sea posible:

  1. Ya nadie quiere lo mismo… 
    Cada vez se hace más necesario que cambien los mensajes, las acciones, la forma de llevar a cabo los negocios e incluso las vías de comunicación. Estamos en una era en que todo es instantáneo, en que las ideas (lejos de agotarse) empiezan a parecer recicladas y los mensajes nuevos que rompen con lo tradicional logran atraer más miradas, reacciones y contenidos que los mismos mensajes de siempre (sin importar de dónde vengan)… De vez en cuando está bien poder ponernos de cabeza para buscar nuevos caminos.
  2. El poder y el control ya no lo tenemos nosotros 
    Aceptémoslo, de no ser por nuestros consumidores nuestra marca, producto o servicio no existiría y hoy en día, además de tener que reconocer este poder, debemos dar a los clientes el protagonismo, con el poder de decisión suficiente como para demostrarles que estamos aquí NO gracias a ellos, sino PARA Y CON ellos. Grandes empresas han llevado a cabo ambiciosos proyectos en que dejan todo en manos de sus mismos consumidores, permitiendo que sean ellos quienes les ayuden a construir la marca y los resultados nunca dejan de sorprender.Lego Ideas
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  3. Los medios ya no son independientes unos con otros
    Debemos dejar de pensar en digital y análogo como dos cosas diferentes y empecemos a abrir los ojos a esta nueva era en que TODO está conectado entre sí… lo mismo debe suceder con nuestro producto o servicio. No contar con una tienda en línea ya no es impedimento para digitalizar experiencias (y viceversa).
  4. Pensamiento global sin importar el tamaño de nuestro negocio
    Un buen ejemplo de esto es Herschel Supply, que desde Canadá, en pocos años, han conseguido más de 700,000 seguidores en Instagram y han logrado hacer de su marca un hermoso placer visual que incluso llegas a sentir que necesitas, pagando a personas en todo el mundo por utilizar y promocionar sus productos a través de hermosas fotografías bajo el #WellTravelledHerschel Supply Company
  5. Si no lo hacemos nosotros, alguien más lo hará
    Es tan alto el nivel de demanda, compromiso y poder que tienen los consumidores sobre las marcas, que muchos empiezan a responder muy positivamente a las mismas. Ejemplo de ello es My Girls, de Adidas, en la que incluso pasó a un segundo plano la promoción y venta de sus artículos (aunque obviamente sigue presente) y tomaron el protagonismo las historias reales de mujeres que practican deporte con la que sus consumidores sí se pueden sentir identificados, conectando así a la marca con historias y necesidades de mayor cercanía y realismo. Construyendo así una más transparente y mejor relación entre marca-consumidor.My Girls Adidas
  6. Evolucionar vs Unirnos a la revolución
    Nuestro producto o servicio no llega a estar obsoleto a menos que dejemos de llevar el paso de la revolución a la que nos enfrentamos. No solo debemos utilizar la tecnología para hacer las mismas cosas de siempre, pero con más información y datos… aprovechemos todo a nuestro favor para ir muy adelante del resto. Revolucionemos y reinventemos nuestra propia marca permanentemente y sepamos responder a nuestro favor ante cualquier oportunidad o amenaza que se nos presente.

  7. Poder! poder! poder!
    Demos el poder a nuestros consumidores, demos poder a sus ideas y transmitamos mensajes con poder, que dejen de ser simplemente los mismos mensajes en que hablamos sin parar sobre nosotros mismos. El poder y los beneficios de esta decisión vendrán por sí mismos si hacemos las cosas bien. Buen ejemplo de ello es Justfab, dando a sus consumidoras la ventaja casi imposible de creer de comprar cualquier artículo que deseen por una membresía mensual… Su crecimiento ha sido sorprendente en los últimos años, o el caso de Always, que incluso se hizo viral y ganó muchísima aceptación después de dar un nuevo y poderoso sentido al concepto #Likeagirl.JustFab

  8. Se vale romper con todo lo que hemos dicho sobre nosotros mismos
    Estamos en una era en la que los cambios son cada vez más constantes y esto debe aplicar también para nuestra marca. Estar siempre en fase Beta es algo que nos permite dar nuevos pasos, tomar caminos que posiblemente nunca imaginamos tomar y arriesgarnos… Reinventarnos puede ser la única forma de no morir y ser devorados por la revolución. Escuchemos y conozcamos a las personas que creen en nosotros, incluso a las que no, y sabremos qué decir.

Por último… no nos dejemos intimidar, que en nuestras manos está si lloramos la muerte de la publicidad o nos inventamos una muy larga vida para esta interesante y retadora nueva era.

¿Realmente el cliente siempre tiene la razón?

Existe una muy delgada línea entre “El cliente siempre tiene la razón” y “hacemos lo que sea que el cliente diga, sin importar lo absurdo que sea” de la cual se ha tendido a abusar en nuestro medio, quizás a causa de la conveniencia para evitar perderlo o como una forma de no complicarnos la vida iniciando una agotadora batalla para hacerle entender por qué lo que el cliente quiere puede ser mejor o es equivocado.. ¿qué nos ha traído hasta este punto?

Como freelance siempre busco involucrarme en proyectos y clientes con los que realmente ame y disfrute trabajar, después de todo, mis freelance son mis proyectos personales, trabajados en mi tiempo libre después de la agencia de publicidad en que trabajo, así que si es mi oficio de segundo tiempo definitivamente lo tengo que disfrutar. Esto se ha convertido en una buena ventaja, desde el punto de vista que al disfrutar y amar las marcas que confían en mí y en mi trabajo, se construye una confianza recíproca que permite una verdadera integración y trabajo en equipo con mis clientes, que sin lugar a dudas nos lleva por buen camino a ambos.

Sin embargo, en publicidad esta premisa de “trabajar en equipo” a veces pareciera distante, opacada quizás por el miedo a perder los clientes o dar demasiado sentido de necesidad al hecho de que, después de todo, son quienes pagan el sueldo y mantienen en pie el negocio. Necesito que nos detengamos un momento en esa errónea idea, que analicemos lo que estamos haciendo, porque no hay forma de salir ganando de una “batalla” en la que se deja la batuta completa a merced de la otra parte. Tener un cliente no es trabajar para ellos y su voluntad a ojos cerrados.. trabajar de esa manera se convierte en una relación masoquista, como alguien que no deja a su pareja aunque le trate mal y le ponga en la peor posición, con tal de evitar quedarse solo… ¡vamos, es lo mismo!

Tener un cliente, lejos de ser simplemente un día a día, debe ser un verdadero trabajo en equipo en busca del ideal de que tanto ame el cliente nuestras ideas que las respete, las escuche y las valore… un ideal en que tanto amemos las marcas que nos confían que les demos siempre lo mejor y nada menos, sabiendo que tenemos total y completa confianza con el cliente como para poder decir “no es esto lo que tu marca necesita”. Es un respeto entre cada una de las partes que se hace irrompible, inquebrantable y lo suficientemente sólida, como para saber cuándo se equivoca el cliente y cuándo nos equivocamos nosotros. De esta forma no hay cómo salir perdiendo, ni cómo vivir con el constante temor que decir “no” significará una ruptura… ¿Acaso no suena mejor esto?

Si la publicidad está muriendo en la forma en que década tras década se ha venido conociendo, quizás sea porque como agencia se comete el temor que “para evitar que la cuenta se vaya a un estudio/agencia independiente se le satisface cualquier antojo”…  alejémonos de la humillación, del maltrato, del temor a perder y del masoquismo. Empecemos a pensar en equipo, a respetar a quienes trabajan con nosotros, a amar tanto lo que hacemos que no dejamos que las malas ideas, malos conceptos y malas ejecuciones pongan mano sobre lo que tanto el cliente como la agencia ha luchado tanto por construir. Es necesario que de nuevo las agencias amen sus marcas y a sus equipos… ¡y sí! puede ser que a veces no sea malo pensar que el cliente sea un estúpido.. después de todo, si tenemos una relación sólida y honesta con nuestras marcas lo que mejor podríamos hacer es educar a los clientes para que también posean una relación así de sincera con la marca que llevan y aprender en equipo para darle única y exclusivamente lo mejor a esa marca, a ese “hijo” que se tiene entre agencia y cliente (si así se le desea llamar).

¿Exagerado? ¿Demasiado poético?.. tal vez.. pero acertado.

A largo plazo decir “sí” a todo lo que el cliente pide, sin importar que nos coloque en un papel de abusados, jamás nos va a permitir salir vivos de ahí, ni a quienes lo hacen, ni al equipo involucrado en el abuso y es por ello que probablemente cada vez sea más común ver a clientes enormes acercarse a estudios y agencias independientes que no se ponen de rodillas para seguir instrucciones, sino que se integran como equipo para liderar y llevar al mejor lugar a cada cuenta que confía en ellos, como una especie de agradecimiento recíproco, por la confianza y comunicación existente de ambas partes. Es algo tan simple como evitar que el “hacer lo que sea que quieran” nos oblique a colocarnos en una posición aún más peligrosa, en que corremos incluso el riesgo de caer en un abuso y falta de respeto hacia las personas que están detrás de cada proyecto trabajado para ese cliente que siempre pide lo que sea y aún así siempre se le complace sin opinar, ni sugerir.

Hagamos que la publicidad vuelva a amar lo que hace, que vuelva a amar a sus cuentas y se enamoren de ellas… que olviden el absurdo temor de decir “no”, porque no hay miedo más absurdo que ese.. ¡Ya basta! Seamos equipo, dejemos a un lado ese pánico de perder y empezaremos a ganar. Si esto no cambia los clientes seguirán partiendo hacia rumbos más independientes y seremos nosotros (clientes, diseñadores y estudios) los que quedemos, los que sí amamos y respetamos a las marcas que se nos acercan, los únicos que sobreviviremos y saldremos victoriosos.

El mundo después del #1 Festival Itch

Si bien ya pasó poco más de una semana, aún siguen resonando en mí las palabras y consejos que llevé conmigo de aquel #1 Festival de Revista Itch, que no solo superaba las expectativas, sino también marcaba el inicio de una nueva era para los festivales de diseño en Guatemala.

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Fotografía publicada por Revista Itch // Fuente

Sin ánimos de exagerar, creo que mientras se revelaba poco a poco a los expositores del Festival Itch todos íbamos notando cómo las expectativas y emoción por asistir eran cada vez más grandes, multiplicándose a mil por hora al darnos cuenta que no solo habían pensado en traer a grandes diseñadores… traían a los mejores. Fuimos parte de un Festival en que pudimos conocerlos más personalmente, seguir su trabajo, sus procesos y la forma en que trabajan, todo en un nuevo nivel de evento y expositores al que definitivamente no habíamos sido expuestos en el país, hasta ahora.

Desde el inicio se podía percibir el entusiasmo en la atmósfera, cargado en su mayoría por estudiantes de diseño, publicidad, agencias y personas del medio, sin saber qué esperar del #1 Festival Itch, pero con la emoción de saber que tendríamos frente a nosotros a aquellos diseñadores y creativos cuyo trabajo habíamos seguido únicamente a través de blogs, revistas y más medios internacionales. Itch nos ofreció a los mejores demostrándonos y recordándonos que no hay nada que nos detenga para poder llegar a ser como ellos, más que la pasión y amor que haya detrás de nosotros y eso, a mí parecer, no era una tarea sencilla y aún así fue superado con creces de parte de Itch.

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Fotografía publicada por Revista Itch // Fuente

El Festival Itch abría con la primera conferencia, a cargo de Sebastián Padilla de Anagrama. Durante su presentación se puede destacar la confianza y cercanía que se podía percibir de Sebastián, mientras nos inspiraba para recordarnos que la calidad y excelencia que hay detrás de todo proyecto no depende ni está sujeta tan directamente al presupuesto o tamaño del cliente al que nos enfrentamos, sino detrás de la pasión y cuidado de detalles que ofrecemos en cada proyecto.

Desde carpinterías, hasta reposterías y dulcerías… era un abanico de proyectos bien fundamentados que nos recordaba que los límites a la calidad de nuestro trabajo no está fuera de nosotros mismos.

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Fotografía publicada por Revista Itch y Plenty // Fuente

Pablo Alfieri, de Plenty en Argentina, sería el siguiente conferencista y definitivamente no se quedaría detrás en cuanto al contenido de su conferencia. Cargado de carisma y entusiasmo nos permitió ser testigos de innumerables proyectos, incluyendo aquellos que aún no han salido a la luz, demostrando y ganando la confianza de todos los presentes, mientras nos recordaba que si bien nunca hay altos presupuestos, esto puede ser la mejor oportunidad para tomar retos y crecer a partir de cada riesgo que tomamos. Detenernos o continuar contra todo es nuestra decisión y creo que no fui la única que salió de la conferencia enamorada y con ganas de formar parte de Plenty, luego de conocer la calidad tanto gráfica, como del equipo que está detrás de cada proyecto.

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Fotografías publicada por Revista Itch y Alex Trochut // Fuente

Luego de un pequeño receso era el turno de Alex Trochut, quien personalmente me entusiasmaba, luego de haber conocido más sobre su trabajo y sus proyectos, pero la emoción y las expectativas de su presentación fueron definitivamente superadas, ganándose el respeto y admiración de casi todos quienes estábamos presentes, al demostrarnos que explorar, intentar e incluso fracasar es la única forma de no quedarnos inmóviles y avanzar mientras hacemos lo que amamos, innovando y era así como decidió recordarnos que lo importante no es seguir tendencias, sino crearlas.

Resultó verdaderamente increíble ver cómo a través del juego con texturas, tintas, luz, oscuridad y las combinaciones más inesperadas era que surgía la vida a muchos de los más memorables y destacados proyectos de Alex Trochut.

Los ánimos y la emoción después de cada conferencia se podían sentir cada vez más grandes y era así como se recibía a Jessica Walsh en el escenario, diseñadora reconocida a nivel mundial, pionera de fuertes tendencias y partner de Sagmeister & Walsh… la misma Jessica Walsh que hemos admirado a través de cientos de publicaciones en todo el mundo era quien estaba frente a nosotros, hablando de lo que hay detrás de cada cosa que hace: el deseo y amor a jugar, antes que trabajar.

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Fotografía publicada por Revista Itch // Fuente

La inspiración y motivación que había detrás de cada frase de su conferencia es imposible de calcular, pero sé que no hablo solo por mí al decir que la fuerza de su conferencia, sumándose a las 3 anteriores, dejó ánimos para salir y conquistar el mundo mientras hacemos lo que amamos y que eso no significa otra cosa más que dejar de trabajar para alimentar un ego y empezar a hacer las cosas que alimentan nuestra alma.

Hablando con amigos y colegas asistentes al evento noté que todos salimos tanto de las conferencias, como de los talleres con ganas de hacer más, con fuerza para hacer la diferencia y ahí es donde se puede medir el nivel de éxito de un Festival, que si bien era el primero, nos logró hacer a todos desear que sean muchos más los Festivales Itch a los que podamos asistir. Fue así como este 20 de agosto hizo nacer una nueva era de festivales de diseño, que no solo inspira a quienes asisten, sino también espero empuje a organizadores de otros eventos de este tipo a saber que este es el nivel de festival al que todos deberían aspirar llegar y nada menos.

Espero con ansias que así como las expectativas del #1 Festival Itch se superaron, se superen también a ellos mismos, año con año, para ofrecernos muchos festivales más a partir de aquí.

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Fotografías tomadas de publicaciones Revista Itch // Fuente

Reinventarnos o morir en el intento

¿Qué tanto debemos reinventarnos? Vivimos en un mundo en constante actualización, sumergidos en un medio en el que nuestro éxito y supervivencia depende de la constante reinvención y aceptación de nuevos retos, que refresquen nuestros conocimientos y los trabajos que ofrecemos al mundo, pero ¿estamos conscientes de la importancia detrás de esta reinvención?

Con frecuencia se suele confundir la delgada línea entre tener un estilo definido y hacer constantemente lo mismo, pero ¿por qué? Quizás basta con dar un vistazo con frecuencia a nuestros proyectos de algunos meses o años para poder analizar qué tanto hemos desarrollado nuestro estilo y asegurarnos de no quedarnos estancados en el intento y es que cada vez se hace más necesario estar en una permanente evaluación que nos haga exigirnos más a nosotros mismos para ir más allá de lo que nuestra propia técnica o estilo presenta ante nosotros.

Desde hace algo de tiempo me he llegado a encontrar ante artistas y diseñadores que dejan una muy buena primera impresión, dejan ganas de ver más sobre su trabajo y en el momento en que les empiezo a seguir el paso pierdo ese “enamoramiento a primera vista” que me habían dado, empezando a encontrarme con trabajos que siempre lucen igual y no puedo evitar detenerme y analizar ¿por qué no pasa esto siempre? ¿acaso hay una receta para no perder el enamoramiento? Puede que sea una comparación muy simple, pero efectiva y es que al igual que en un noviazgo, como artistas estamos involucrados en una relación que puede o no ser a largo plazo con nuestros seguidores y espectadores y dicha relación va a depender enormemente de qué tanto logremos trabajar en los detalles, en el constante enamoramiento y en la solidificación de nuestro papel en dicha relación.

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Si lo pensamos, cada cliente debe enamorarse de nuestro trabajo para decidir trabajar entre nosotros y no con tantos miles de diseñadores en el medio, entonces ¿Qué le vamos a ofrecer para que se quede por más tiempo? Exijamos más de nosotros mismos, salgamos de nuestra zona de confort y atrevámonos a tomar nuevos retos, a ilustrar o diseñar sobre temas que nos puedan parecer demasiado complejos o imposibles de plasmar, a crear proyectos propios y a no detenernos. Si dominamos la figura humana combinémosla con lo abstracto, si estamos a gusto con una paleta de color y la vemos demasiado en nuestros proyectos, atrevámonos a trabajar en blanco y negro. Es decir… ¿Por qué no? Si nos hiciéramos esta pregunta con más frecuencia veríamos una constante reinvención propia que lograría no solo llamar la atención, sino también la capturaría y la mantendría por más tiempo hacia nuestro trabajo. Después de todo somos que somos como una marca, si siempre hacemos lo mismo y dejamos de evolucionar ¿realmente estaríamos haciendo las cosas bien? Vale la pena hacernos esta pregunta cada cierto tiempo, analizar nuestro trabajo y obligarnos a la reinvención, porque solo ello nos salvará en este medio tan cambiante.

Diseñar en tiempos de stock

Basta dar un minucioso recorrido al supermercado, prestando atención a góndolas, anuncios y afiches, para empezar a identificar a varias marcas que, sin querer, terminaron utilizando a los mismos modelos, personajes, elementos o vectores, para sus nuevas campañas publicitarias.

Es curioso ir notando cómo este fenómeno ocurre cada vez más a menudo, siendo identificado a veces no solo por nosotros en el medio, sino por los mismos consumidores, causado, posiblemente, por el fácil acceso a bancos de fotos y recursos de stock que cada día podemos utilizar en cada uno de nuestros proyectos.

Aún queda cierta nostalgia de años atrás en que si se necesitaban fotografías, montajes, personajes y más, tanto clientes como diseñadores optaban por la única solución: dibujar, tomar la fotografía y construir los escenarios y elementos que necesitaban. ¿Dónde ha quedado ese tiempo en que proponer y construir era más que buscar en internet hasta encontrar la foto de stock que se ajuste a lo que buscamos? Vale la pena aclarar que con esto no me refiero a que ya nadie proponga, sino a que es admirable notar el casi excesivo uso que se da cada vez más seguido a los recursos de stock al punto en que se utiliza sin medida en casi todos los proyectos realizados.

Estamos en una era en la cual podemos buscar casi cualquier cosa, que siempre tendremos imágenes y recursos disponibles y al alcance de muchos de nosotros. Por ello es cada día más que necesario actuar con criterio, siendo críticos con nuestro trabajo e ir reencontrando razones por las que deberíamos construir, proponer, crear. Aún con base a stock (estoy de acuerdo con el uso), pero combinando elementos, retocando, manipulando y dando a nuestros recursos estilos propios de cada marca, que no nos hagan caer en utilizar a la misma modelo que podemos haber visto en 10,000 campañas más y, aún así, continúa siendo de las modelos más cotizadas.

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Vamos por buen camino si, a todo esto, nos quedamos tranquilos al detenemos y preguntarnos ¿cuándo fue la última vez que utilicé algo de stock? ¿Cuándo fue la última vez que decidí no usarlo y crear lo que tenía en mi mente por esfuerzo propio? Y es que son factores que se ven fuertemente influenciado por tiempos de entrega, presupuestos, creatividad, elementos de diseño y más, haciendo que sea un verdadero trabajo en conjunto entre clientes, agencias y diseñadores, para crear propuestas realmente únicas que no solo marquen una diferencia, sino también eviten el riesgo de terminar con otra marca o competencia utilizando lo mismo en sus campañas.

Hace falta un balance, pero hace aún más falta el valor a crear las cosas desde cero, delimitando nosotros el punto de partida, estilo y lineamientos ¿qué puede ser mejor que eso? Ya son pocas las personas que al necesitar una textura de cartón o papel opten por crearla ellos mismos, tomar fotografías y retocar, habiendo tantas y tantas opciones de papel en todos los estilos en los numerosos sitios de descargas de pago o gratuitas a nuestra disposición.

Marquemos una diferencia y optemos por el camino difícil, demos sabor a nuestro día a día al proponer y crear. Sin hacer de menos, obvio está, a quienes ponen recursos a nuestra disposición, porque tampoco me refiero s que su uso sea un error, pero sí el utilizarlos sin modificar ni proponer, mientras nuestros clientes esperan lo mejor de cada uno de nosotros.

Ayudemos a crear valor a nuestras propuestas, al trabajo de ilustradores y fotógrafos, demostrando a nuestros clientes que aquello único, que haga una diferencia y que sea memorable que esperan, puede no estar oculto en una fotografía de stock que miles han descargado… Sino en el talento de aquellos que viven de proponer y crear, para dejar huella.

Ya no quiero trabajar

Después de un largo año de trabajo, en una agencia de publicidad, me encontré de vacaciones, me senté en mi compu y recordé aquel día, que ya luce lejano, donde pensé “ya no quiero trabajar” y ahí, a partir de esa decisión, muchas cosas empezaron a cambiar para bien. No, no había quedado nunca desempleada (para mi fortuna), pero sí me había dado cuenta que necesitaba un cambio de enfoque urgente.

Desde el momento en que empecé a inclinarme por el diseño y la publicidad notaba que era algo que amaba hacer, cada detalle, la influencia, la necesidad de no dejar de aprender nunca… todo se convirtió en un conjunto que llegue a adoptar con pasión, hasta que empecé a “trabajar”, levantándome temprano y esperando la hora de salida, sin disfrutar todos los proyectos y momentos que se daban entre las 8am y las 6pm. Ahí, sabía que necesitaba el cambio.

Fue un giro al que me costó adaptarme, pero dejé de trabajar y empecé a amar lo que hacía. Hoy, después de tener bastantes años de haber cambiado de enfoque veo hacia atrás y noto que el verdadero aprendizaje, la mejora en mi técnica, el cuidado de los detalles, mi profesión, todo ha ido para bien desde el momento en que amé tanto el diseño, la publicidad, el estrés e incluso los desvelos, como para salir del trabajo y retomar en casa mis proyectos personales, incluyendo este blog. Como para querer salir e ir a eventos para conocer a más personas en el medio… ha sido de las mejores decisiones que me han traído hasta aquí y espero me sigan moviendo, razón que inspira este post con que sentí urgencia de escribir.

Aquí, sentada en mi compu me pregunto e invito a reflexionar ¿Qué pasa si todos dejamos de trabajar y empezamos a amar lo que hacemos? Después de todo, es muy cierta esa frase de que “una vez se ama lo que se hace nunca más se tiene que volver a trabajar” y considero, con bastante certeza, que si todos llegamos a hacer lo que nos gusta, no por dinero, sino por pasión estaremos dejando un poco de nosotros mismos en cada proyecto, con tanta entrega que se verá retribuida con grandeza (Después de todo, es con lo que muchos soñamos) y nos encontraremos ante personas que jamás estarán hartas de su trabajo, que irán tras sus sueños, aunque suene poético, y se atreverán a más, a romper barreras, a trazar más metas y ser mejores en cada cosa que hagan.

Amar lo que hacemos, hacer lo que amamos.

Crecer, no solo nosotros, sino quienes nos rodean, contar con un equipo y reconocerles la entrega y el esfuerzo, actuar desinteresadamente para entregar todo de nosotros, comprometiéndonos a un 110% que damos por amor a lo que hacemos. Lo hermoso es que el dinero, el reconocimiento, la grandeza y la satisfacción que sentiremos al ver hacia atrás en cada año irá de la mano. De ahí y más me inspiré, después de un año en que vi proyectos en que estuve involucrada, ya sea que lo haya hecho yo, haya tenido participación, liderando o simplemente apoyando para que alguien más lo pudiera ejecutar y sé que hice bien al dejar simplemente de trabajar y empezar a hacer las cosas por amor a esta bendita, gratificante y aún así agotadora profesión. Después de esto, ¿Cuántos hemos dejado de trabajar?

Feedback GT // Talleres y charlas que no se ven todos los días

Últimamente en Guatemala han empezado a verse cada vez más proyectos interesantes, enfocados en crear una cultura (o comunidad) más unificada de diseñadores y artistas, ofreciendo exposiciones, talleres y eventos que permiten darse a conocer, relacionarnos con personajes del medio y más.

Entre estas iniciativas surge Feedback GT, quienes llamaron mi atención por estar formados de un equipo con bastante talento, pasión por lo que hacen y un auténtico enfoque de crear un “espacio dedicado a la nueva cultura creativa, que refleja el estilo de vida de los creativos visuales de hoy en día” buscando educar sobre temas de los que generalmente no se enseña, a través de charlas, talleres y más, en que se pueda aprender con teoría y aplicación.

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Su primer Workshop de “Conceptualización Publicitaria” tuvo lugar este sábado 22 de marzo, en el Museo de Arte Moderno “Carlos Mérida”, a un precio accesible, instalaciones cómodas y fácil ubicación. Debo confesar que fue una muy buena experiencia, partiendo del hecho de que no son muchos los talleres de este tipo los que se imparten con el nivel de profundidad en que el workshop de Feedback GT se realizó.

La charla, a cargo de Heber Flores, de BBDO Guatemala, estuvo cargada de información básica, como un brief, hasta un taller de conceptualización publicitaria en que todos los presentes pudimos llevar a cabo lo aprendido en el workshop. Me atrevo a decir que no soy la única que aprendió mucho comprendiendo y escuchando puntos de vista de los temas, de todos los presentes, entre los que estábamos diseñadores en agencias publicitarias y estudiantes, dándonos la oportunidad de ver los temas desde distintas perspectivas. Fueron dos horas productivas en que pudimos ver ejemplos y perspectivas sobre conceptos, insights, casos de éxito y mucho más, que dejaba con ganas de continuar.

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Entre los numerosos ejemplos y casos vistos en la charla, está Beldent, con Almost Identical, en el cual analizamos en conjunto el uso de insights, comparación entre una campaña tradicional y este BTL y mucho más, llegando a conclusiones interesantes, en que pudimos aplicar lo aprendido y compartir diferentes puntos de vista.

Espero que con este primer workshop Feedback arranque y continúe como un gran proyecto que pueda ofrecer la oportunidad de continuar aprendiendo, especialmente sobre estos temas de los que muchas veces solo se aprende con experiencia y luego nadie enseña. Regla que Feedback GT está rompiendo satisfactoriamente hasta el momento.