El truco es ser más líderes que jefes

Todos hemos escuchado ese famoso dicho de que “se ganan más moscas con miel que con hiel” y creo que volverlo a leer hace poco y un par de situaciones que se han presentado en mi experiencia me motivó a tomarme unos momentos y analizar ¿Qué pasa si es así también en el trabajo? Pensemos… Tener personas a nuestro cargo nos pone siempre en una posición en que nos ganamos más responsabilidades y necesitamos con mayor prioridad ser organizados y tener un control de todo lo que hacemos tanto nosotros, como nuestro equipo, pero muchas veces actuamos sin pensar de qué manera queremos encargarnos de las personas que nos apoyan directamente.

Ante esto nos encontramos frente a dos caminos: Ser líder o ser jefe. Aunque no lo parezca la diferencia entre ambos caminos no es mucha, pero sí es clave y creará un abismo a largo plazo entre cada una de las opciones.

Siempre me ha parecido fascinante la idea de verme a mí misma como todo lo contrario a esa persona que da órdenes y se queda desde lejos y en área segura observando mientras su equipo libra la batalla por ella. Creo que me considero como esa que diseña estrategias y se pone al frente gritando ¡Vamos! y motivando con todas mis fuerzas ahí, en el campo de batalla, peleando al lado de mi equipo, “ensuciándome las manos” con ellos… después de todo, de otra forma creo que no amaría tanto lo que hago.

En la universidad se nos enseña los enfoques de administración de personal y motivación que podemos brindar cuando contamos con personas a nuestro cargo, enfocándonos en producción y pensando en brindar todas las herramientas necesarias para que nuestro equipo pueda desarrollar su trabajo y responsabilidades sin problema alguno, pero desde mi punto de vista, la efectividad y eficiencia se logra sí y solo si el personal está verdaderamente comprometido y motivado a utilizar las herramientas que les estamos brindando, a esto es a lo que se le llama el enfoque en recursos humanos o bienestar. ¿De qué lado estamos nosotros? Ambas formas de administración se complementan, pero la balanza según nuestro estilo y forma de actuar siempre habrá de inclinarse hacia uno de los dos lados, haciendo que la pregunta clave sea hacia cuál vamos a caminar.

Todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida a ese jefe que no hace más que dar órdenes y órdenes ignorando por completo nuestra motivación y bienestar. Esto se ve reflejado incluso en la forma en que recibimos críticas, la actitud al hacer las cosas bien o mal y tantas otras pequeñas cosas que al final no hacen más que convertirse en una mala actitud que al llegar a cansarnos nos pide alejarnos de esa situación creando malestares y descontentos.

Tengo la dicha de tener en estos momentos a líderes que han creído en mí y a un equipo en que creo ciegamente, me gusta pensar que lo gané pensando siempre en ir camino a lo que quiero y en tomar en cuenta los sueños de quienes me rodean.

De nada sirve tener un ejército si no seguirán tus pasos con pasión, entrega y responsabilidad. De nada sirve ser jefe si no se sabe ser líder.

En fin… ¿De qué lado prefieren estar? Seguir o ser seguidos, todos hemos nacido para algo y si ese algo es ser seguidos seámoslo positivamente, seamos verdaderos líderes que creen en la capacidad de su equipo y ganaremos un equipo que vaya con nosotros a las batallas menos pensadas.

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