Prohibido diseñar “bonito”

Seguramente muchas veces nos hemos encontrado frente a un nuevo proyecto que tiene todo el potencial de ser algo grande, pero contamos con tan poco tiempo para ejecutarlo que no tenemos idea de cómo resolverlo. Esto posiblemente nos pasa más a quienes estamos metidos en ese mundo acelerado de las agencias de publicidad, donde cada vez hay más proyectos y menos tiempo (y aún así es lo que amamos).

Es un verdadero reto poder saber cómo hacer bien las cosas, sin que sean únicamente diseños, empaques o campañas que solo sean “bonitas”, en lugar de presentar propuestas con estrategias y conceptos que nos ayuden a generar resultados… después de todo, si lo que sacamos a las calles no cumple la función de comunicar y generar reacciones en los espectadores estamos haciendo un trabajo en vano y ¿Dónde quedaría entonces nuestra satisfacción y motivación para continuar? Seamos honestos, un diseño bonito lo puede realizar cualquier persona, pero nuestro trabajo en esto es que sin importar el tiempo con que contemos podamos proponer estrategias, vender conceptos, crear y construir marcas que enamoren y reacciones que a fin de cuentas hagan crecer esas marcas para las que trabajamos y esto solo lo logramos con propuestas inteligentes que llevan tras bastidores todo un concepto que, a fin de cuentas, nos ayuda incluso a una mejor ejecución.

No mentiré, los conceptos no llegan solos, las estrategias no surgen de un instante a otro y lograr estos dos elementos dependen de tiempo, concentración y mucho conocimiento de la marca y el producto o servicio, después de todo si no conocemos los objetivos, personalidad y todo lo posible de las marcas estaremos construyendo castillos de arena que pueden no soportar los retos de salir frente a consumidores y espectadores que pueden o no tener una idea ya de lo que la marca es y que está en nuestras manos mantener a través de propuestas estratégicamente funcionales que generen resultados y agreguen valor a las marcas.

Con eso no tengo más objetivo que motivarnos a dejar de ser solo “diseñadores” de gráficas bonitas, el tiempo es una buena excusa para que esto pase, pero nuestra capacidad para generar propuestas de valor serán determinantes para el éxito de cada proyecto. Podemos ser solo personas frente a un monitor generando diseños o podemos cambiar al mundo a través de estrategias y conceptos que perduren con el paso del tiempo, el resultado dependerá de nosotros y se verá influenciado por una serie de aspectos que, según he aprendido con mi experiencia, sí hacen una diferencia a la hora de proponer:

1. INSPIRACIÓN
Se nos dice constantemente que todo lo que nos rodea puede inspirarnos en el momento menos esperado y es que tomar referencias y mantener una mente abierta en algún punto puede ser la idea o solución que estábamos buscando. Visitemos sitios de inspiración, busquemos contenidos, sigamos a diseñadores o sitios de todo el mundo y tomémonos el tiempo para buscar referencias con cada proyecto, sin importar qué tan grande o complejo sea, porque esto nos ayudará a desechar las primeras ideas y generar propuestas de mayor valor.

GlisséGlisséGlisséGlissé

2. CONOCER LA MARCA, COMO LA PALMA DE NUESTRA MANO
Si no conocemos a profundidad los objetivos y personalidad de la marca, ni los resultados que esperan obtener con el proyecto, empaque o campaña que están solicitando es más que necesaria la investigación. No podemos diseñar sin brief (o al menos no debemos), pensemos siempre en que todo lo que se realiza debe generar resultados y si no tenemos idea de qué es lo que debemos generar están totalmente prohibidas las suposiciones. No siempre una marca buscará aumentar ventas y ya, se puede buscar llegar a nuevos consumidores, hacer que las personas se enamoren de la marca y tantas otras razones que pueden influir en cada una de las decisiones que tomamos y solo conociéndolas seremos un verdadero equipo con el cliente.

3. TIEMPO, TIEMPO, TIEMPO
De alguna forma u otra debemos ser realistas y saber cuánto tiempo tenemos para el proyecto y organizarnos de tal manera que no dejemos muy poco tiempo para cada parte de nuestro proceso creativo. Desde el bocetaje, hasta la ejecución de la idea son importantes y debemos dedicarles el tiempo que sea necesario para lograr el resultado que esperamos. Contar con poco tiempo afecta, pero dar vueltas a las ideas permitirá evitar caer en las primeras opciones que vengan a nuestra mente y bocetar antes de empezar a diseñar nos ayuda a visualizar de mejor forma las cosas, ampliando nuestra perspectiva del proyecto.

4. LA ESTÉTICA NO SE QUEDA A UN LADO JAMÁS
Que diga que debemos alejarnos de solo “diseñar bonito” no quiere decir que nuestras propuestas deben desligarse de la estética, sino todo lo contrario. Cada concepto y estrategia debe ir siempre de la mano de un diseño estético que logre la maravillosa función de atraer y mantener esa atracción e interés hacia la marca a través de elementos visuales estratégicamente definidos, generando líneas de lectura y recorridos favorables para el producto y/o la marca… y como  mencioné antes, la única forma de lograr esto es con un concepto detrás, porque una vez definimos la idea tenemos ya la base para ejecutar con mayor facilidad.

Sainte Marie by La Mamzelle & Co.

Studio ARRC

Feria San Marcos by Adriel Pech

Le Bleu Lait by Isabela Rodrigues

5. ANALIZAR, INVESTIGAR Y PROPONER
Aunque no contemos siempre con todo el tiempo que quisiéramos es importante que se logre un poco de investigación, tanto para ampliar nuestro nivel de conocimientos, como para enterarnos de las acciones que tiene la competencia, las cosas que hacen nuestras marcas, tendencias, proyectos que han hecho una diferencia y demás que en el momento de diseñar serán ideas incubadas que pueden llegar a influir en las decisiones que tomamos para agregar valor a nuestra propuesta.

Son muchos aspectos más los que pueden ayudarnos a definir una estrategia o un concepto, es algo tan complejo que es casi imposible resumirlo en 5 pasos, pero sí es posible prohibirse diseñar sin haber bocetado, o proponer sin contar con un concepto o estrategia de fondo. Ya sea que tengamos una campaña, un empaque o una papelería, lo que sea, siempre que contemos con un concepto de fondo se verá la diferencia en el momento en que generemos con ello las reacciones que esperábamos y transmitamos las ideas que estratégicamente definimos.

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